Balenciaga, creador de Arte

La búsqueda de inspiración en el Arte es la base de creación de todo diseñador. En el 44º aniversario de la muerte de Balenciaga, os hago un pequeño repaso de su relación con la pintura.

Cristobal Balenciaga
Cristobal Balenciaga

Las experiencias, la situación social y económica del momento y el Arte, son los puntos esenciales de la inspiración de un artista o diseñador. La relación que existe entre el Arte y la Moda es tan fuerte que se podría decir que todos los diseños de Alta Costura están influidos por él. Es el caso de uno de los diseñadores más grandes de nuestro país, Cristóbal Balenciaga.

Trabajando para los marqueses de la Casa Torres, el diseñador aprendió a apreciar y comprender la pintura española. Cuadros de Velázquez, El Greco y Goya en poder de los marqueses fueron los que le introdujeron a la pintura.

Su constante negación a conceder entrevistas le evitó hablar respecto de sus gustos y preferencias dentro del campo artístico. Sin embargo, sus creaciones revelan que efectivamente lo conocía y lo interpretaba a su manera en los diseños. Las corrientes artísticas que conoció y experimento durante los años que estuvo trabajando en San Sebastián (finales del S.XIX) fueron las que principalmente influyeron sobre el modisto. Las influencias artísticas y estéticas de éste gran diseñador son muy amplias y marcaron junto con sus ideas todas sus creaciones desde su llegada a París, capital de la moda, hasta el cierre de sus casas en 1968.

Antes de lanzarse a la capital de la moda, Balenciaga adquirió gran seguridad habiendo estado durante años desarmando y estudiando las creaciones de los grandes modistos parisinos. Las experiencias e impresiones acumuladas en la mente de un diseñador a lo largo de su vida son las semillas de la creatividad y fueron las fundamentales en la concepción y desarrollo de su creación antes de su establecimiento en París.

Arte español

La pintura española fue la fuente de inspiración principal de Balenciaga. El uso del color negro junto con los bordados apunta a la influencia del color negro en la Corte de Felipe II. Determinadas combinaciones de colores característicos de las obras de Velázquez así como elementos de la indumentaria de sus cuadros tales como los lazos y las cintas de las infantas son utilizados en las creaciones de Balenciaga. Se inspiró también en varios de los elementos que adornan a las mujeres de los cuadros de Goya como la calidad de los encajes, el balanceo de las faldas que deja al descubierto sus pies y las flores que adornan su cabello.

El flamenco y los toros

Las referencias al mundo del toreo y la indumentaria que formaba parte de la fiesta en su versión más andaluza, desde las chaquetillas de los toreros hasta los vestidos de volantes y los mantones de Manila, fueron continuas en las colecciones de Balenciaga. Su inspiración provenía de las plazas de toros, de los bailaores y bailaoras de flamenco, de los boleros bordados en oro, de las holgadas blusas que visten los pescadores, del fresco de los claustros.

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Retrato de Carmen de Arconada por Ignacio Zuloaga.
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Vestido palabra de honor en muaré fucsia, creado por Balenciaga en 1957.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ignacio Zuloaga

Ignacio Zuloaga, pintor eibarrés y gran amigo de Balenciaga, se inspiraba en labradores y clérigos castellanos ataviados con amplias capas y largas sotanas en tonos castaños, tostados, grises y negros. El modisto adaptaba este tipo de indumentarias que veía en los cuadros del pintor en sus modelos de alta costura, cuya gama de grises, negros y marrones fue especialmente admirada. Varios conjuntos de noche recuerdan a los hábitos eclesiásticos tal y como fueron representados por Zuloaga en sus obras castellanas.

Los tejidos gruesos de mucho cuerpo le permitieron crear grandes volúmenes y magníficos volantes en sus vestidos de noche. Los volúmenes, el vuelo de las faldas y los volantes desempeñaron un papel determinante en sus creaciones.

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Obra de Ignacio Zuloaga

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A la izquierda, obra de Ignacio Zuloaga y a la derecha, conjunto de noche creado por Balenciaga en 1963 compuesto por un vestido largo y una capa de gran volante en tafetán de seda de color púrpura.

El japonismo, Madeleine Vionnet y el quimono

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La princesse du pays de la porcelaine de Whistler.

Entre 1850 y 1900 las artes japonesas tuvieron un destacado impacto en la pintura, en las artes decorativas y en la moda que emanaban de París y que luego se extendieron a lo largo de toda Europa. Los pintores impresionistas limitaron sus primeras obras japonistas a la utilización en sus composiciones de temas japoneses y a la introducción de objetos característicos del país nipón, como quimonos, abanicos y grabados. Las mujeres europeas sintieron una especial fascinación por el quimono japonés y por las exquisitas sedas con las que se confeccionaba, así como por los bordados de exóticos motivos asimétricos con los que se decoraba.

Hasta bien entrado el siglo XX, gracias a la supresión del corsé por Paul Poiret y a la aplicación de las técnicas de corte propias del quimono a la alta costura parisina por Madeleine Vionnet, se introduce en la moda occidental una nueva silueta que revolucionó la moda de este siglo.

Madeleine Vionnet y Cristóbal Balenciaga no sólo estaban vinculados por una admiración mutua sino también por una estrecha y duradera amistad desde los años 20, cuando Balenciaga acudía a las exposiciones de modelos que organizaba Vionnet en los elegantes hoteles de San Sebastián. La estrecha relación de amistad que les unía a ambos reforzó el interés de Balenciaga por las artes japonesas y le brindó la oportunidad de conocer en profundidad la colección de grabados y de quimonos japoneses que la modista almacenaba en su estudio. En el verano de 1939, Balenciaga introdujo en la colección de verano un tipo de manga que más adelante caracterizaría su estilo, la manga quimono.

Los quimonos creados por Balenciaga no eliminan la cintura, ni la forma curvada de las caderas de la mujer como hace el quimono tradicional. Según el modisto, trataba de respetar el orientalismo como fuente para luego adaptarse y ser modificado al vestuario moderno. En los últimos años de 1940, el diseñador creó la silueta tonneau la cual adaptaba la silueta y los elementos característicos del quimono japonés a sus diseños. La línea tonneau presentaba un estilo más suelto en la parte posterior al tiempo que conseguía un efecto más ajustado por delante. Esta línea está inspirada en la obra de Whistler titulada La princesse du pays de la porcelaine, en la que el quimono adquiere un efecto flotante y se ablusa pronunciadamente sobre la espalda de la mujer, estrechándose por debajo de la cadera en forma de arco, mientras una pequeña cola se desliza sobre el suelo. Dicha silueta puede apreciarse en los abrigos de la línea tonneau de las colecciones de 1947.

El abrigo de noche en fMaking Cooltureaya de seda rosa, fue diseñado para la baronesa Philippine Rothschild  cuya forma curvada de la espalda alude al modo en que el quimono exterior de la mujer japonesa se coloca sobre su obi -faja ancha- para crear un arco elegante. Al acentuar la nuca mediante la caída del cuello enrollado al bies, el diseñador evoca el cuello-banda del quimono que cae en la espalda.

Además del japonismo, la indumentaria femenina del siglo XVIII influyeron en Balenciaga en sus creaciones del déshabillé y los abrigos de noche. Incorporó en ambos modelos una versión del característico cuello del quimono que aportaba fluidez y estilizaba la figura de su usuaria. A partir de aquí, la forma curvada de la espalda y el cuello caído bajo la nuca serían recurrentes en numerosos diseños de Balenciaga como el elegido por Mona von Birsmack para posar en una sesión fotográfica de Cecil Beaton.

 

Mona von Birsmack con diseño de Balenciaga.
Mona von Birsmack con diseño de Balenciaga.

 

Baby doll

El vestido baby doll de finales de los años 50 es una exageración de las líneas fluidas y sueltas del vestido saco con una silueta trapezoidal que hacía desaparecer completamente cualquier referencia a la silueta de la mujer. El baby doll constituía un compromiso entre la expresión de la cintura y su negación. Bajo el vestido trapezoidal realizado en encaje trasparente, la mujer llevaba un segundo vestido ajustado que marcaba el contorno real de su cuerpo. Esta concepción del cuerpo como un elemento abstracto ha sido derivada del contacto del diseñador con el Arte y la indumentaria japonesa ya que en ellos se puede carecer de toda proporción y aparecer como una forma arbitraria.

La independencia creativa de Balenciaga se incrementó a medida en que su reputación fue consolidándose, aunque sólo se pudo apreciar una vez que el modisto se estableció en París.

 

La obra de Cristobal Balenciaga constituye un extraordinario ejemplo de la continua interacción y diálogo entre los mundos paralelos de la Moda y el Arte. De esta forma, los cambios en la moda están intrínsecamente ligados a los cambios en la interpretación que los artistas hacen de la figura humana vestida, es decir, de la Moda.

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